Las epopeyas del fútbol son idénticas a las literarias salvo que los héroes usan ropa deportiva, atacan con un balón y cada ejército está compuesto por 11 guerreros.
En la Odisea, epopeya escrita por Hómero en el siglo VIII antes de Cristo, el regreso de Odiseo a Ítaca constituye el tema central de la obra. Es el escenario principal. Hoy es el primer destino turístico de las Islas Jónicas, en Grecia. En una epopeya futbolera ocurre lo mismo. Es el Maracaná el estadio más visitado de Brasil y entre sus tantas atracciones está la fabulosa historia del seleccionado uruguayo campeón del mundo en 1950, en la cara del anfitrión y ante 200.000 personas.
El Maracanazo: Uruguay había sido campeón olímpico en 1924 y en 1928. Organiza la primera Copa del Mundo en 1930 y la gana. No participa en las dos copas restantes, 1934 y 1938, debido a que se jugaron en Europa y, cómo en 1930 muchos de estos países no quisieron ir a la copa que ellos organizaron, ellos tampoco fueron. Luego el mundial tuvo se detuvo 12 años por la Segunda Guerra Mundial. Uruguay llega a Brasil 1950 sin haber defendido la corona, aunque Italia la había ganado en los dos mundiales que ellos no fueron.
En la final de esta Copa del Mundo se enfrentan al anfitrión Brasil e inminente campeón para la gente y para Jules Rimet, presidente de la FIFA en ese momento. Todos los diarios daban por campeón a Brasil. No decimos la verdeamarela porque en esas épocas vestía uniforme blanco. Con goles de Schiaffino y Alcides Ghiggia, Uruguay se logró imponer por 2 a 1 a Brasil. Es la derrota más dolorosa en la historia del fútbol brasilero. Alcides Ghiggia, verdugo eterno de Brasil y de Moacir Barbosa (arquero señalado como ave del mal agüero desde ese día en adelante) dijo: "Sólo tres personas tres personas silenciaron al Maracaná: Sinatra, el Papa y yo". Ghiggia murió el 16 de julio del 2015, 65 años después de aquella hazaña.
Victoria imposible en Ayresome Park: En el mundial de Inglaterra 1966, Corea del Norte participaría por primera vez de esta justa y no sería para nada una actuación desapercibida. Nunca habían jugado Copa Asia y tenían cero roce internacional. Kim Il-Sung, Jefe de Estado, eligió a dedo a los 22 jugadores que representarían a Corea del Norte. La mayoría eran militares y se les exigió que no hagan el ridículo. Perdieron 3 a 0 en el primer partido frente a la Unión Soviética y empataron a 1 contra Chile. Para clasificar a cuartos de final, precisaban vencer a Italia que tenía cómo base al Internazionale de Milán, bicampéon europeo con el Catenaccio como estrategia y Helenio Herrera cómo estratega. Corea del Norte logró vencer a Italia con gol de Doo Ik Pak, dentista y militar. Estaban tan convencidos los dirigentes norcoreanos en la derrota que no habían reservado un hotel en Liverpool para el partido de cuartos de final y tuvieron que acceder a quedarse en un centro religioso. Insólito.
Mineirazo: Ocurrió en las semifinales de la Copa del Mundo de Brasil 2014 y tuvo como protagonista al dueño de casa y a la selección alemana. Brasil venía de mostrar un estilo pálido y poco vistoso, salvo por algúnd destello de magia de su estandarte Neymar, qué había quedado fuera del mundial debido a una lesión en la columna. Alemania venía de un proceso largo encabezado por Joachim Low. La lógica daba a Alemania cómo ganador, pero lo que sucedería dentro del campo no lo había pensado ni el más entusiasta alemán. Muller, Klose, Kroos (2) y Khedira nos contaban en directo que al finalizar el primer tiempo Alemania le iba ganando a Brasil por 5 a 0. En el segundo tiempo, Andre Schurlle, anotaría dos goles más y recién al minuto 90 del partido, Oscar descontaría. Es la derrota más abultada en la historia del fútbol brasilero.
En este mapa podemos ubicar los estadios dónde sucedieron estas epopeyas futboleras:
No hay comentarios:
Publicar un comentario